Es una frase que escucho con frecuencia en el consultorio.
Y detrás de esa frase, casi siempre hay algo concreto: una incomodidad sostenida en el tiempo, una imagen que no termina de coincidir con lo que la persona espera ver.
En Azulé entendemos la cirugía estética como una herramienta para resolver esas incomodidades cuando están bien fundamentadas y cuando realmente pueden ser abordadas desde lo quirúrgico.
Pero no siempre que alguien llega con una preocupación estética, la respuesta es operar. Parte de nuestro trabajo es evaluar si hay una indicación clara, si el cambio que se busca puede lograrse con una intervención y si es el momento adecuado para hacerlo.
En algunos casos, una rinoplastia puede mejorar no solo el aspecto estético, sino también su función.
En otros, un aumento mamario es una decisión que acompaña procesos personales importantes, como después de una baja de peso o un embarazo.
También la mastopexia permite resolver los cambios de forma y posición que ocurren con el paso del tiempo o la lactancia.
Cada procedimiento tiene indicaciones precisas, beneficios y limitaciones. Y nuestra responsabilidad es orientar a el o la paciente para que tome decisiones con información clara y expectativas realistas.
Lo importante es que la decisión sea personal, y acá quiero ser más específico, debe partir de un deseo y una decisión literalmente personal, es decir, ni de una «sugerencia» de la pareja, un «consejo» de un amigo, etc …y mucho menos de una tendencia. Cuando el objetivo es verdaderamente propio, los resultados son extraordinarios.
Te invito a una consulta personalizada en Azulé, escribime al 3764 81-0679
Facundo Melgarejo, Cirujano Plástico
