Es fácil confundirlos, porque ambos rejuvenecen. Pero no actúan igual, no se aplican en las mismas zonas y tampoco buscan el mismo resultado.
«Doc, ¿me puedo poner Botox en los labios?» una consulta constante de mis pacientes. Y ahí es cuando empezamos a aclarar: Botox y ácido hialurónico son tratamientos distintos.
El Botox —que en realidad es el nombre comercial de una toxina botulínica— no rellena, no da volumen, no “hincha” la cara. Lo que hace es relajar el músculo. Por eso lo usamos para suavizar líneas de expresión: patas de gallo, entrecejo, frente. Incluso lo aplicamos en tratamientos para bruxismo o para relajar ciertas zonas del cuello.
El ácido hialurónico, en cambio, sí da volumen, modela y estimula. Lo usamos cuando queremos realzar labios, disimular ojeras, mejorar el perfil del rostro o hidratar la piel desde adentro. Es una molécula que atrae agua, y además, ayuda a generar colágeno.
Ambos tratamientos son seguros si se hacen con criterio profesional, respetando la anatomía y las necesidades de cada persona. Y algo muy importante: no buscamos exagerar ni transformar, sino resaltar lo mejor de cada rostro, con naturalidad.
¿Querés saber qué tratamiento es ideal para vos?
Te invito a una consulta personalizada en Azulé.
Escribime al 3764 81-0679 y descubrí una forma natural de sentirte bien con tu reflejo.
Ileana Gilli, especialista en Cirugía Plástica
